Si consumes una porción de nueces (un puñado aproximadamente) todos los días, es probable que reduzcas un 34% el riesgo de padecer alguna enfermedad cardiaca, según la Universidad del Este de Illinois.
Las grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas en los frutos secos reducen los niveles de colesterol malo para ayudar a proteger contra enfermedades cardiacas e infartos. Si esto no fuera suficiente y deseas una razón más tangible e instantánea, las nueces pueden evitar el bajón de energía que te da después de comer; sólo recuerda que es un puñado, porque si exageras estarás ingiriendo demasiada grasa que terminará almacenada.
La nutrióloga Laura Tilt señala que las nueces están llenas de nutrientes, como magnesio y calcio. “Son muy buenas para la salud del cerebro y el corazón”, afirma. “Una porción diaria se ha relacionado con la protección contra una amplia gama de afecciones, incluido el cáncer”.
La fruta es considerada un magnífico snack (de hecho lo es), pero los frutos secos, como las nueces, las almendras y los pistaches superan las prestaciones de la fruta en cuanto a frenar el antojo se refiere, así como apoyar el crecimiento muscular y proteger tu corazón.

















