Las básculas útiles no son aquellas que indican el peso en un instante. Las verdaderamente benéficas son aquellas que toman unos segundos adicionales para enviar una ligera descarga eléctrica por el cuerpo y medir factores mucho más contundentes: el porcentaje de masa muscular, el porcentaje de grasa corporal y la grasa visceral, por ejemplo. Y en este momento nos concentraremos en esta última.
Existen dos tipos: la subcutánea, es decir, la que se almacena en el abdomen, las piernas, los brazos y el resto del cuerpo. Así como la visceral, aquella que se acumula alrededor de los órganos, sobre todo en el área abdominal. En exceso resulta peligrosa para la salud, pues “convive” con órganos vitales. Por otro lado, en cantidades adecuadas, la grasa visceral es importante, pues protege a los órganos, sólo no debe superar el 10 o 15% del total de grasa corporal, ya que en cantidades elevadas puede provocar enfermedades cardiacas, trastornos hormonales, várices y diabetes. (Fuente: E Dirinck, AC Dirtu, PG Jorens, G Malarvannan, A Covaci, LF Van Gaal. 2015. Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism. Pivotal Role for the Visceral Fat Compartment in the Release of Persistent Organic Pollutants During Weight Loss).

Es importante entender qué es, pero sabemos que más allá de eso, lo que te interesa saber es cómo disminuirla, ¿cierto? No tiene ningún caso enfocarse en el problema. La grasa visceral se puede bajar con una dieta adecuada y ejercicio; sin embargo, cuesta más trabajo bajar este tipo que la subcutánea (International Journal of Obesity, 2017); por eso, el que seas constante es importante para contrarrestar los factores de riesgo.
El tip Trata de no saltarte comidas. Si una comida la haces fuera de lo saludable y en exceso, no te saltes la siguiente. Lo mejor es comer algo, aunque sea poca cantidad, pero así mantendrás el metabolismo acelerado.

Pequeños ajustes; grandes beneficios
Prepara tu semana. Dedica un rato del fin de semana para comprar y preparar lo que comerás los siguientes días. Además de más barato, funciona como cimiento para el resto de la semana, pues tendrás listas tus comidas, no querrás desperdiciarlas y evitarás caer tan fácil en tentaciones. La planeación es de los principales secretos en un plan de alimentación exitoso.
Eres resultado de tus últimos 15 días. Lo que estuviste haciendo y comiendo las últimas dos semanas se refleja en lo que eres hoy. Así que no quieras ver resultados a los dos días de hacer ejercicio o comer bien. No te desesperes. Si las primeras dos semanas te aplicaste, empezarás a ver resultados; de lo contrario, no esperes cosechar algo que no sembraste.
No pases hambre. No creas que por sentirla, significa que bajarás de peso. No intentes “resistir” dicha sensación. El hambre es una señal del cuerpo que indica que necesita nutrientes. Así que lejos de lo que te han hecho pensar, tener hambre ESTÁ MAL. Debes mantenerte saciado (con los alimentos adecuados, claro).

















