El ejercicio se siente bien. Se siente bien porque es divertido, porque sabes que estás haciendo algo positivo por tu salud y porque al hacerlo tu cuerpo libera una sustancia química cuya función es estimular las zonas del cerebro donde se generan las emociones placenteras.
Visto desde ese ángulo, todos quisiéramos más momentos felices; de ahí que el ejercicio “enganche”, por eso llegarás a conocer personas que, si bien antes no movían un dedo, ahora son asiduas a la actividad física. Tal vez lo sean porque se ven considerablemente mejor, porque auténticamente lo disfrutan o porque han establecido objetivos que están cada vez más cerca; pero la verdad es que esa extraña sustancia de la que te hablamos está jugando con sus cerebros, o mejor dicho, estimulándolos a que no dejen de hacer eso que la produce.

Por si fuera poco, las endorfinas nos ayudan a disminuir el dolor, moderar el hambre, reforzar el sistema inmunológico y liberar hormonas sexuales. Y no lo decimos al aire, múltiples estudios lo confirman, como el de “Intense exercise increases circulating endocannabinoid and BDNF levels in humans” de E Heyman, FX. Gamelin, M Goekint, F Piscitelli y B Roelands.
Dados los beneficios enlistados, ¿no querrías obtener más de ellas o liberarlas constantemente? El mecanismo es sencillo, sólo debes pasarla bien, divertirte, activarte, acelerar tu ritmo cardiaco y hasta poner algo de tu música favorita. De ahí que el ejercicio sea de los principales detonantes. No importa si es una tranquila clase de yoga o una madriza tipo militar. Si te activas, las obtendrás.
Seguramente tienes algún amigo ‘loco’ que sólo quiere estar en el gimnasio, salir a correr, inscribirse a alguna carrera, participar en alguna clase nueva y encima quiere convencerte de que vayas con él. Esto sucede por que el ejercicio genera endorfinas que a su vez bloquean los detectores de dolor en el cerebro. Son las hormonas del placer, la euforia y el bienestar; como su nombre lo dice son creadas por el propio organismo y en algunos estudios como el Cancer Prevention Research de 2015 se les atribuyen beneficios extraordinarios como mantener fuerte el sistema inmunológico y prevenir enfermedades tan nocivas como el cáncer. En otro, publicado en 2017 en ‘Brain Stimulation’, se comprobó que éstas ayudan a disminuir los dolores de cabeza y las migrañas.

Ahora que lo sabes, sólo necesitas decidir si las quieres o prefieres que se queden guardadas en el baúl de las cosas que nunca te atreviste a hacer.

















