Más de la mitad de la población mundial habita en zonas urbanas. Esto significa que aproximadamente cuatro mil millones de personas conviven con el estrés, el ruido, la contaminación y demás complicaciones que provocan las ciudades. Aun en medio del caos es posible hallar la calma, ¿sabes cómo?
Crear conciencia del momento presente ofrece más beneficios de los que pudieras imaginar. Las personas suelen vivir en la ansiedad del futuro o en el agobio del pasado, lo cual se traduce en efectos negativos sobre el cuerpo: tensión, angustia, cansancio, falta de energía, malestar general. Por lo tanto, necesitamos estar conscientes del entorno, de lo que ocurre a nuestro alrededor y de las acciones que realizamos de manera usual; más importante todavía, traer a la mente lo que sentimos, lo que está dentro y nos convierte en lo que somos. La rutina, la carga de trabajo, la ambición y el estrés impiden ese proceso y comienzan otro más común: el de la queja, el malhumor, la flojera, la tristeza… ¿Cómo se interrumpe ese ciclo y se obtiene energía duradera?
Sencillos ajustes, fabulosos beneficios
El yoga se encuentra entre las disciplinas mejor catalogadas para aminorar la turbulencia cotidiana. No sólo es una práctica, sino una filosofía, por ello, te sugerimos esta actividad para revertir cualquier elemento negativo y transformar dicha energía en algo útil. A medida que te aproximes, trabajarás cuerpo, energía, mente, conciencia y espíritu.

De entrada, puede lucir intimidante: posiciones complejas, flexibilidad irreal, concentración inquebrantable… lo cierto es que el yoga alcanza para todos los niveles. Si eres principiante encontrarás alternativas que te favorecerán; si eres avanzado, siempre tendrás algo por mejorar o un reto diferente por hacer. Poco a poco – a través de la meditación, la respiración y las posturas- irás descubriendo tu esencia. Es importante advertir que puede haber un balance en la vida, sin extremos, con acciones sencillas, aun en medio del caos cotidiano.
“La naturaleza del yoga es hacer brillar la luz de la conciencia en los rincones más oscuros del cuerpo”.
Rutina para hacer en casa
¿Qué característica requiere alguien para empezar con la práctica del yoga? Querer descubrirse a sí mismo, esa es la respuesta correcta. No importa la edad, el género o si cuentan con flexibilidad o no. Es un proceso físico y mental que todos deben atravesar al aproximarse a esta experiencia.
No necesitas ir lejos; en cualquier parte de tu casa puedes construir tu “espacio zen” para que te aísles del caos, reduzcas el estrés y cambies la frecuencia con la que afrontarás el resto del día.
Tabla o Kumbhakasana. En esta postura el cuerpo se mantiene fuerte. Fortalece brazos y tonifica los músculos abdominales. Incrementa la oxigenación del tejido muscular y alivia la tensión.

Silla o Utkatasana. Postura de fuego. Esta poderosa posición nos recuerda que nuestro cuerpo está conectado con la tierra. Se desarrolla la fuerza de voluntad.

Postura de la pinza o Uttanasana
Estira de forma intensa e intencional el tren inferior; además, lleva sangre al cerebro y produce una agradable sensación de bienestar. Requiere flexibilidad.

Perro viendo abajo o Adho Mukha Svanasana
La columna, los tendones del hueco poplíteo y los hombros reciben un benéfico estiramiento; la posición invertida aporta más sangre a la cabeza.

Cobra o Bhujangasana
Esta postura de flexión hacia atrás abre el pecho, estimula los órganos digestivos e incrementa la movilidad en la columna vertebral.

Niño o Balasana
Esta postura de descanso restablece la armonía en el cuerpo. Conduce la mente hacia un estado de receptividad. Estira las vertebras dándole un masaje a la columna.
Postura del cuervo o Bakasana
Fortalece las muñecas, brazos, hombros y el abdomen. Requiere concentración y nos ayuda a superar el miedo a caer, por lo que desarrolla seguridad en otros aspectos de la vida.

Ardha Uttanasana
Postura sencilla y eficaz que permite un estiramiento limpio y sin riesgos de la parte posterior de la pierna, la espalda y los hombros.
Ardha Chandrasana
Fortalece principalmente al tren inferior: abdomen, tobillos, múslos y glúteos. Mejora la coordinación y el sentido del equilibrio. Ayuda a bajar niveles de estrés. Favorece la digestión.
Guerrero invertido o Viparita Virabhadrasana
Estira el costado del cuerpo. Fortalece las piernas y los brazos. Da flexibilidad a las ingles y cadera. Abre el pecho. Otorga máximo enfoque y fuerza.
Postura de la Guirnalda o Malasana
Resulta bastante benéfica para músculos, órganos y tejido blando del suelo pélvico; además los cuádriceps y glúteos adquieren mayor vigor.


















